CONFERENCIA-COLOQUIO: "Alternativas económicas y financieras para otro mundo mejor posible".

Fecha:

Jueves, 14 Marzo 2013 - De 8:15pm hasta 10:15pm

Organiza:

ATTAC, REAS Y COOP57, III FSÉEA

Descripción del evento:

Participan: Clemente Hernández, ATTAC y Julia Gomis, REAS y COOP57
Lugar: Sede Universitaria. Alicante.
Sinopsis
Julia Gomis, REAS y COOP57
La economía solidaria es un enfoque de la actividad económica que tiene en cuenta a las personas, el medio ambiente y el desarrollo sostenible, como referencia prioritaria, por encima de otros intereses. En sus formas más diversas, es una forma de vivir que abarca a las personas de forma integral y entiende que la economía está subordinada a su verdadera finalidad: proveer de manera sostenible las bases materiales para el desarrollo personal, social y medioambiental del ser humano. La referencia de la economía solidaria es cada persona y las comunidades locales creadas desde iniciativas sociales, por lo que no se la identifica según los beneficios materiales y monetarios, sino que se define en función de la calidad de vida y el bienestar de sus miembros y de toda la sociedad como sistema global.
Una de estas iniciativas sociales basada en redes locales, es la creación/promoción de financiación ética, participan en REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria) FIARE y COOP57. En esta ocasión contamos la experiencia de COOP57, que es una cooperativa de servicios financieros éticos y solidarios que nace en Catalunya en el año 1995 y que destina sus recursos propios a dar préstamos a proyectos de economía social y solidaria que promuevan la ocupación, fomenten el cooperativismo, el asociacionismo y la solidaridad en general, y promuevan la sostenibilidad sobre la base de principios éticos y solidarios. Sabemos dónde va nuestro dinero y decidimos dónde va nuestro dinero.
http://www.economiasolidaria.org/
http://www.coop57.coop/
Clemente Hernández, ATTAC
¿Cómo la abundancia actual no nos lleva a la buena vida colectiva y a la sociedad igualitaria?.
¿Qué es una sociedad igualitaria?,¿qué es una sociedad del buen vivir?.Sea lo que cada cual piense sobre estos ideales, de lo que sí podemos estar seguros es que han estado ausentes de la cultura política y moral de nuestro tiempo, sin más paraíso prometido que el de acceder a la cesta de consumo de los muy ricos para aquellos que se esfuercen por conseguirlo. Da igual que esa fantasía sea inalcanzable para la inmensa mayoría al poner en riesgo los límites medioambientales del planeta; que pase por alto que en Europa se dispone ya de una capacidad productiva que bien reorientada permitiría disfrutar a todos de una buena vida trabajando muchas menos horas; y que el precio a pagar por esa ambición insaciable sea, precisamente, la renuncia a una vida –esa sí al ya alcance de todos- donde impere la salud, la seguridad, el respeto, la autonomía personal, la confianza mutua, el ocio creativo y la armonía con la naturaleza. Cosas nada superfluas frente a tanto lujo en las revistas de moda.
Lo cierto es que reducir las desigualdades en el sector privado de la economía ha dejado de ser tema de agenda política, coaccionados por la amenaza de deslocalización de las empresas y de los profesionales con más talento. Intervenir en la formación de rentas o en su redistribución posterior a través de los impuestos ha ido perdiendo adeptos en beneficio del reparto de patrimonio, empleo y renta que sanciona el mercado, aunque con esta derrota se hurtaba también el derecho a la buena vida para todos.
Desde la caída del Muro de Berlín, la competencia ha reaparecido en Europa como la institución preferente en las relaciones económicas, como forma de resolver los conflictos de interés frente a un poder político cada vez más entregado a las fuerzas del mercado. Se ha aceptado con normalidad, y sin prueba que lo confirme, que en el comercio y las finanzas se encuentran ofertantes y demandantes con igual libertad de elección; y con la misma normalidad se defiende que aunque el éxito no esté garantizado, el esfuerzo puede obtener recompensa, siendo la probabilidad de fracaso el precio a pagar por la libertad de elección. Y sin rubor se afirma que las rentas que asigna el mercado son el premio o castigo justo que la sociedad da a cada productor por sus servicios a los consumidores. A lo sumo, se acepta que se pueda recurrir a la caridad o al mutualismo voluntario para socorrer a los perdedores en la competición o para suministrar aquellos servicios que por su naturaleza no pueden ser objeto del tráfico mercantil. Esta es, en síntesis, la corteza moral que se ajusta como un guante al capitalismo de la globalización.
Esa corteza moral debe ser sometida a crítica, pues la pérdida del Estado del Bienestar ha orientado la ira tan sólo hacia los gobiernos y los banqueros, como si todo fuera causa de corruptos e ineptos, salvando así la cara de los triunfadores que siguen defendiendo que no han fallado las reglas de juego, sino los jugadores. Corremos el riesgo de reconstruir sobre las cenizas de la crisis el mismo mundo injusto e insaciable que nos llevó a ella.

http://attacalacant.blogspot.com.es/