La
contracultura son los
valores,
tendencias y formas sociales que chocan con los establecidos dentro de una
sociedad. El término fue acuñado por el historiador norteamericano
Theodore Roszak en su libro de
1968 El nacimiento de una contracultura.
Aunque hay tendencias contraculturales en todas las sociedades, el término
contracultura se usa especialmente para referirse a un movimiento organizado y visible cuya acción afecta a muchas personas y persiste durante un período considerable. Así pues, una contracultura es la realización, más o menos plena, de las aspiraciones y sueños de un grupo social marginal. Podemos considerar ejemplos como el
romanticismo del
siglo XIX, la
bohemia que se inicia en el
siglo XIX y dura hasta hoy, la
Generación Beat norteamericana de los años cincuenta, los movimientos contraculturales de los sesenta, influidos por la Generación Beat, el
movimiento hippie nacido en los
años 60 en
Estados Unidos de América y el
movimiento punk de finales de los setenta hasta hoy.
La palabra puede entenderse en dos sentidos: por una parte, constituye una ofensiva contra la cultura predominante; por otra parte, es una "cultura a la contra" que permanece (al menos en un primer momento) al margen del mercado y los medios de formación de masas, en el
underground.
La contracultura de los años cincuenta y sesenta[editar · editar código]
Roszak acuñó el término en 1968 para referirse a la actividad rebelde de la juventud de los años 60 y sus mentores ideológicos. Los grandes iniciadores de la revolución contracultural fueron los
beatniks:
Allen Ginsberg,
Jack Kerouac y
William S. Burroughs, forjadores de la identidad inconformista y, a la postre, cimientos del movimiento
hippie. En la segunda mitad de los sesenta
Timothy Leary,
Ken Kesey,
Alan Watts y
Norman O. Brown, entre otros, desarrollaron la teoría y praxis contracultural, convirtiéndose en cabezas visibles del movimiento. Una manifestación contracultural es el
cómic underground, surgido en Estados Unidos, y cuya influencia se hizo sentir en otros países, como España. Tampoco la música pop de la época se entiende sin este contexto intelectual y social: la cantante de
blues Janis Joplin fue el símbolo femenino de la contracultura de los
sesenta, y otros artistas muertos en plena juventud, como
Jimi Hendrix y
Jim Morrison, fueron considerados también como mártires e iconos del movimiento.
En ocasiones se ha señalado a las contraculturas como modas relativamente inofensivas y pasajeras
[cita requerida]. En estos casos se las considera "subculturas" o subproductos de la cultura dominante, que no se contraponen realmente a la misma.
Se ha señalado también que el término "contracultura" puede resultar engañoso desde un punto de vista
epistémico, pues da a entender que un grupo social determinado, caracterizado por prácticas "contraconvencionales" a la cultura dominante, logra erigir una cultura completamente independiente. Sin embargo, las manifestaciones culturales de los grupos marginales, en la medida en que reaccionan contra la cultura dominante, dependen para su definición de dicha cultura.
- Goffman, Ken, La contracultura a través de los tiempos. De Abraham al acid-house, Barcelona: Anagrama, 2005. ISBN 84-339-2571-7.